Creo que en ocasiones no hay una sola palabra o algún cojunto de ellas que puedan mitigar el dolor por una pérdida, una despedida, la ausencia o el adios aletargado. Pero si un cúmulo de sentimientos para expresar todo aquello:
El llanto desbordado cada vez que los recuerdos te tiran de un solo golpe al suelo y pasan por la cabeza cuadro a cuadro (como en el cine) y comienzas a revivir las escenas mejores de la película protagonizada con ´esa´ que, repentinamente se fue para buscar distintos escenario que, quizás, solo en sueños haz pensado estar en ellos.. ´Esa´ que alguna vez te procuró como si hubieras salido de su propio cuerpo, que te alimentó, te sonríó, te cobijó, cuando las circunstancias te habían separado de la matriarca de la tribu a la que tú pertenecías..
El deseo ferviente y la desesperación descomunal y esperanzadora que alguna vez te volverá a llamar con quien alguna vez comulgaste en lugar y cuerpo, y escuchar esa cálida y tierna voz para decirte que "lo siente" y quiere regresar a tierra firme para volver a retomar la vereda que se había perdido de tajo entre la maleza de los malentendidos y las telarañas mentales y corpóreas..
La ansiedad de vociferar diez mil veces que, es momento de definir los rumbos de tu vida porque sorpresivamente los planes mediatos pendidos de un hilo de comodidad se rompieron. O la fortaleza impresionante para mantenerte en pie después que padre y madre caminaran uno seguido del otro rumbo al final del arcoiris.
O la súplica interminable, y el repetitivo cuestionamiento mirando hacia el infinito en la búsqueda de respuestas no saciadas por aquel "Que es", "Que tiene 99 nombres", "Teotl", buscando un refugio, paz o consuelo, tan subjetivo como cada individuo desee, para lamer en la soledad de un rincón, las heridas de saber a tu ser amado en otro plano o dimensión desconocidos, y que, finalmente solo el poder y paso del tiempo, podrán reducir en una microscópica medida todo el dolor permanente.
Bienvenidos entonces todos esos sentimientos, conductores de las reacciones del alma, por el tiempo que sea suficiente y necesario. Cada quien a su paso y a su propio modo. Que finalmente, muchas cosas, florecerán en primavera.
Agüela, Te amo!! Allá nos vemos!!
martes, 27 de enero de 2009
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